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Vicente Beltrán Anglada


"Que el contenido les sea útil y pueda servirles de inspiración en el intento supremo de sus respectivas búsquedas, es nuestra más humilde y sincera plegaria..."
-V.B.A
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PARTE TERCERA

LA INTERVENCION ÁNGELICA EN LA VIDA DEL HOMBRE

 

3. LOS ÁNGELES Y LA CURACION FISICA DE LAS ENFERMEDADES

 
Hemos rebasado ya el último cuarto del siglo XX y la humanidad continúa enfrentando todavía enfermedades engendradas durante los periodos atlante y lemur. El escaso éxito alcanzado por los especialistas y técnicos en el Campo de la Medicina en lo que respecta al tratamiento y curación de aquellas enfermedades consideradas como "incurables", tales como el cáncer, la diabetes, el artritismo y determinadas lesiones en el sistema nervioso y en el corazón, puede ser una prueba de que la investigación de las causas productoras de las mismas se realiza en niveles demasiado objetivos y posiblemente, ellas se hallan localizadas en niveles etéricos, psíquicos o subjetivos. El hecho de que la investigación se realice mediante un
cerebro tridimensional, cuya propia constitución exige un incalculable número de comprobaciones concretas y objetivas, constituye un verdadero impedimento para la investigación de las causas más profundas o el origen más remoto de las enfermedades conocidas y catalogadas por la Ciencia médica. El estudio del "cuerpo etérico" o áura magnética humana, tal como muy seriamente ya lo han iniciado algunos eminentes tratadistas en el campo de la Medicina, puede ser el primer paso en la localización de las causas ocultas de las enfermedades, el inicio de una serie ininterrumpida de inteligentes comprobaciones en los niveles subjetivos de la Humanidad y el reconocimiento de que las enfermedades en general obedecen más a razones psíquicas que a fenómenos meramente orgánicos o puramente físicos. La introducción del sistema de investigación de lo puramente orgánico a lo etérico o espacial puede transtornar completamente las bases empíricas sobre las cuales se apoyó hasta el presente la Ciencia de la Curación.

Esotéricamente se sabe y se poseen pruebas irrefutables de ello por la calidad de las investigaciones realizadas en los niveles ocultos de la Humanidad por cualificados discípulos mundiales, que todas las enfermedades adoptan en el éter una forma específica y que esta forma -por maravilloso que pueda parecer- detenta una entidad psicológica, es decir, que posee una especie de mente instintiva y una serie de reacciones psíquicas muy parecidas a las corrientemente humanas.

La
forma psíquica de una enfermedad -tal como puede observarla el investigador esotérico dotado de clarividencia mental-, es el resultado de una lenta cristalización o substanciación de las violentas tensiones emocionales y de la forma incorrecta de pensar. El mal psíquico como cualquier tipo de enfermedad física proceden de muy lejanas edades, algunas de ellas del principio mismo de la Raza, constituyendo lo que en términos bíblicos se llama el "pecado original", o más técnicamente, el Karma, generado en aquellos tiempos en que el ser humano enfrentaba la vida y los acontecimientos con una mente rudimentaria y utilizando inadecuadamente su cuerpo de expresión física y su naturaleza emocional. Estos males, cuyas raíces están profundamente hundidas en lo cósmico, fueron invocados -si podemos utilizar semejante expresión- en la raza lemur y a través de la raza atlante que les añadió poder psíquico, llegaron a nuestra raza actual, la aria, que trata técnicamente de descubrirlos y de extirparlos del karma racial. La técnica, sin embargo, por elevados que sean sus logros y conquistas en el orden científico, sólo servirá como en el caso de las computadoras electrónicas para registrar hechos y examinar críticamente las situaciones que en la vida humana vayan produciéndose. Claro que por si sola, no logrará alterar el curso fatal de los acontecimientos cuando una fuerza tremendamente destructiva como la que maneja la entidad psíquica del cáncer por ejemplo, hace sentir su terrible presión sobre el cuerpo etérico de una persona y a través del mismo introduce en su cuerpo físico algunos de sus repugnantes tentáculos, produciendo una alteración o desequilibrio celular y asentando en ciertos puntos definidos del organismo las bases de la enfermedad, que convenientemente desarrollada por las incorrectas formas de vida llevará fatalmente a la muerte. Esto que decimos con respecto al cáncer puede aplicarse igualmente a todas las enfermedades conocidas. Un axioma proveniente del lejano pasado y popularizado dice así: "La Medicina alivia pero no cura". ¿No será este axioma la expresión evidente de que la Ciencia médica no ha penetrado todavía en el mundo de las causas determinantes de las enfermedades? Hasta el momento presente tal ha sido la triste verdad debido a que no existen enfermedades puramente físicas, sino que la potencia radioactiva de cualquier dolencia, es decir, su poder de expansión y su grado de intensidad dependerán siempre de las reacciones mentales y psíquicas de los seres humanos de acuerdo con su contenido kármico o genético, de su constitución psicológica y, muy singularmente, del grado de evolución espiritual. La angustia, el temor y las grandes tensiones individuales y comunales constituyen el semillero de toda clase de enfermedades. Las personas predominantemente emocionales o psíquicas así como las muy irritables están predispuestas al cáncer de hígado, del bazo y también a la diabetes. Las de tipo acusadamente mental suelen contraer enfermedades de tipo nervioso y cardiovasculares. La presión general de la vida moderna, el creciente imperio de la técnica que crea excesivo confort y reduce progresivamente la actividad física, la utilización del sistema de la velocidad como un método científico de vencer al tiempo y que obliga al ser humano a unos intensos y frecuentes cambios de ritmo de vida, la creciente contaminación ambiental que ha alterado casi por completo el equilibrio ecológico de la Naturaleza y las tensiones ambientales producidas por los impactos de las energías acuarianas al chocar con el aura etérica de nuestro mundo, profundamente pisceano, han provocado una potentísima activación de todas las enfermedades potenciales en el seno oculto de la Naturaleza. También han propiciado el desarrollo de algunas otras enfermedades de carácter psíquico, más difíciles de localizar, que producen estragos en la vida mental y afectiva de los seres humanos.

Hoy, más que nunca, en que la presión de las fuerzas psíquicas planetarias sobre la Humanidad es casi total y abarca todos los sectores de la vida organizada, interesa fundamentalmente penetrar en las zonas ocultas del Planeta y localizar allí las verdaderas causas de las enfermedades, los motivos sutiles que trascienden de aquellos centros de poder radiactivo en los bajos estratos mentales y psiquicos de nuestro mundo y las terribles consecuencias de su poder cuando han llegado a contactar directamente con cualquier órgano físico o determinadas áreas psicológicas del ser altamente sensibilizadas. Como siempre, el hombre enfrenta todavía hoy, en este siglo de grandes oportunidades espirituales, el terrible dilema de la acción correcta, el único remedio aparente para descubrir en la mente y en el corazón, y finalmente en el éter, la causa de todos sus problemas, sus tensiones y sus dificultades.

Al inicio de este capítulo hemos hablado de "entidades psíquicas" al referirnos a cualquier tipo de enfermedad, pero la mente se resistirá quizás a considerar a la enfermedad como "alguien" después de tantos siglos de admitirla y reconocerla como "algo". Sin embargo, ésta es la verdad, y el estudio del problema de la enfermedad desde este punto de vista puede propiciar el descubrimiento de los métodos profilácticos directos y efectivos para destruirla. La investigación ha de pasar por consiguiente del método analítico o deductivo al método intuitivo, utilizando los descubrimientos técnicos, singularmente en el campo de la electrónica, como puntos de partida para una futura profilaxis de orden general.

Tal como decía un conocido Adepto de la Jerarquía a un grupo de discípulos en Su
Ashrama:

"...El Espacio es tierra virgen, pero hay en el mismo toda clase de semillas. Unas buenas porque proceden del Bien Cósmico, malas las otras, porque provienen del Mal cósmico y fueron engendradas en las primitivas edades universales, cuando las distintas humanidades no hablan adquirido todavía una verdadera conciencia de selectividad entre el Bien y el Mal. Las enfermedades de la Raza y todo tipo de dolencias humanas deben ser localizadas en el Espacio y es en el Espacio donde finalmente deberán ser destruidas".

El hecho de que las enfermedades tengan sus causas o raíces en el Espacio, tal como dice el Maestro, nos obliga esotéricamente a "penetrar" en el Espacio y descubrir allí, en la zona correspondiente, a la Entidad psíquica que centraliza en si a las semillas o gérmenes nocivos correspondientes a determinado mal o enfermedad y estudiar después inteligentemente y científicamente la manera de destruirlos. Pero, hay que tener en cuenta también, ya que ello constituye la parte más importante del proceso de curación, "el enlace directo o kármico' de un grupo determinado de personas con un grupo específico de enfermedades y considerar de qué manera y hasta qué punto la Entidad psíquica representativa de una enfermedad es "alimentada" por las reacciones psíquicas de los seres humanos. Descubrir y localizar en los mundos ocultos una "enfermedad individualizada" es una cosa, cortar los hilos o lazos psíquicos que ligan esta enfermedad a un grupo de seres humanos, es otra. Lo más importante, la verdadera profilaxis deberá iniciarse fundamentalmente en los pensamientos y voluntades de los hombres.

Un gran número de discípulos inició en todos los Ashramas de la Jerarquía, a partir de la segunda mitad de este siglo, un trabajo específico de "i
nvocación del Bien cósmico" como una forma directa y positiva de vencer el Mal planetario y reducir progresivamente así el poder radiactivo de todas las enfermedades y dolencias que aquejan a la Raza humana. La comprobación clarividente en los mundos ocultos demostró que las Entidades psíquicas reconocidas como el Cáncer, la Diabetes, el Artritismo y otras muchas consecuentes de la vida presurosa, inquieta e incontrolada de los seres humanos, habían sido reducidas en tamaño y radiación. La obra continúa y se espera introducir en la gran corriente invocativa de los discípulos mundiales a todos los aspirantes espirituales así como a hombres y mujeres de buena voluntad de este mundo.

Las
reglas de curación, mediante la técnica invocativa, tal como fueron oportunamente señaladas por el Maestro, son las siguientes:

a) Invocación de las Fuerzas cósmicas del Bien, representadas por aquellos Ángeles denominados AGNISCHAITAS y muy particularmente por un grupo específico dentro de los mismos a quienes esotéricamente se les reconoce como ÁNGELES DE CURACION.

b) Invocación de las Jerarquías angélicas conocidas esotéricamente bajo la denominación de
AGNISURYAS, cuya expresión en los éteres planetarios es posible mediante la actividad de unos excelsos Ángeles llamados del EQUILIBRIO cuya misión es estabilizar el cuerpo emocional de los seres humanos y llenar de armonia los éteres que en vuelven nuestro mundo.

c) Invocación de los poderosísimos
ÁNGELES AGNISWATTAS, o Señores del Fuego creador. Sus representantes más directos en nuestro mundo son los ÁNGELES SOLARES. Estos están kármicamente vinculados al destino de la Humanidad y, según se nos dice esotéricamente, fueron los que en un remoto pasado dotaron de mente a los seres humanos y su misión espiritual es enseñar a los hijos de
los Hombres el camino de la verdad, de la comprensión y del amor.

Las considerables fuerzas invocativas utilizadas por las mentes y corazones de los seres humanos conscientes y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo, crearán progresivamente unas nuevas Formas Psíquicas representativas del Bien Cósmico y basadas en el amor al Bien, tal como puede actualmente comprenderlo el alma humana de una cierta evolución espiritual, que irán contrarrestando paulatinamente la nefasta actividad de las poderosas Entidades Psíquicas que desde los mundos ocultos y desde tiempos inmemoriales, promueven y determinan toda clase de dolencias físicas, tensiones astrales y dificultades mentales. Los Ángeles de Curación, los Ángeles del Equilibrio y los Ángeles Solares, a través de sus correspondientes y compactas huestes de devas menores y de elementales constructores serán, como siempre, los fieles amigos del hombre, los Testigos del Bien Cósmico y los realizadores de la Paz Universal.

[Más amplias y detalladas informaciones acerca de la invocación angélica y sobre los Ángeles solares, pueden ser halladas en los libros del mismo autor "LA JERARQUA, LOS ÁNGELES SOLARES Y LA HUMANIDAD" y "LOS MISTERÍOS DEL YOGA". Editorial KIER, 5. A., de Buenos Aires.]  


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