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Vicente Beltrán Anglada


A todos cuantos suspiráis ardientemente
por la liberación y sufrís intensamente por ella,
dejando a cada paso y en cada ignorado recodo del camino,
jirones de vuestro yo vencido...
¡Benditos seáis en nombre del Maestro!

Vicente Beltrán Anglada
 


 

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CAPÍTULO XI
LOS TRES GRANDES MANTRAMS UNIVERSALES
 


El tema en sí es tan vasto y complicado que sólo nos será posible estudiarlo en sus implicaciones más accesibles a nosotros, es decir, a las que hacen referencia a nuestra pequeña vida humana y tratando en todo momento de establecer las correspondientes analogías a nuestro alcance, según el dictado hermético de "Igual es arriba que abajo, igual es abajo que Arriba". Podríamos iniciar nuestro estudio con una afirmación esotérica, conocida quizás por la mayoría de Uds.: "La Ley de Vibración sintetiza todos los sonidos del Universo", siendo cada sonido que se eleva del fondo místico de la naturaleza, un eco o manifestación progresiva de los tres grandes Mántrams o Sonidos Creadores que condicionan con su poder todo cuanto Es y todo cuanto Existe dentro de la Vida universal. Estos potentísimos Mántrams son:

a) El Sonido Original;
b) El Sonido OM;
c) El Sonido AUM.

El Sonido Original es una expresión inefable del Nombre oculto de la Divinidad creadora del Universo, o Logos Solar. Constituye un Mántram especial mediante el cual los Logos Planetarios del Sistema pueden establecer contacto con Aquel indescriptible Ser, causa y vida del Universo "en donde vivimos, nos movemos y tenemos el Ser". Corresponde al Primer Aspecto de Su esplendente Vida, aquel que denominamos Padre, Voluntad o Vida y que nosotros, en nuestra minúscula esfera de expresión relacionamos con el aspecto más elevado de nuestra constitución humano-divina, es decir, con el aspecto Espíritu o Mónada espiritual. Se trata del indescriptible sonido cuya cualidad vibratoria constituye el principio y la perfección final del Universo.

El Sonido OM tiene un doble significado implicando la relación Espíritu- Alma o Vida-Conciencia y pertenece al Segundo Aspecto de la Divinidad que llamamos Hijo, Amor o Conciencia de Dios. Relacionamos este aspecto con nuestra Alma, el Ángel Solar o Yo superior. Se trata de un Sonido de Redención o de Resurrección —empleando deliberadamente esta palabra tan profundamente mística— y su cualidad vibratoria tiene el poder de liberar la Vida espiritual de la Forma material, al Alma humana sumergida en el proceso de la encarnación, del reino de la ilusión mental, de los espejismos astrales y del Maya de los sentidos. El OM es la Nota vibratoria cuya modulación incesante por parte de la Divinidad origina el proceso de La evolución universal.

El Mántram AUM es un triple sonido correspondiente al tercer Aspecto de la Deidad, aquel que nosotros denominamos Espíritu Santo, Actividad Creadora o Inteligencia de Dios y que, siempre por analogía, identificamos con nuestra personalidad psicológica o "yo" inferior en los tres mundos (físico, emocional y mental). El AUM constituye el Sonido de la Creación y su cualidad vibratoria produce el Universo manifestado, llevando el aspecto Espíritu-Alina de la Divinidad al plano físico en un incesante proceso de encarnación o de incorporación en el seno de las cambiantes formas. Esta vibración actúa sobre la substancia material vivificando todas las formas existentes y construye, finalmente, aquella prisión de substancia o cuerpo físico humano, verdadero Tabernáculo del Verbo, que un día deberá ocupar el alma Espiritual y a través del mismo erigirse el Señor de los tres mundos. Esotéricamente el triple AUM es considerado como un sonido de "encantamiento" y también como "la Fuente de Maya". En sus orígenes, el AUM es el sonido que propicia el proceso de involución de la gran corriente de Vida Universal y en su desarrollo y proyección prepara el campo de manifestación o de experiencia del Alma de todas las cosas.

La Ley de Vibración es el más grande de los Misterios de la Creación Universal y se revela en forma progresiva conforme avanza el proceso de la evolución y el Alma se traslada, polariza o asciende, a través de una infinita escala de sonidos, desde la más débil expresión del AUM hasta el más puro y virginal de los sonidos originales. Esta Ley guarda el secreto místico de la Creación y sólo puede ser debidamente estudiada si se la relaciona con la actividad de los sonidos que se elevan del seno profundo de la Naturaleza, propagándose por el espacio cósmico y definiendo la característica de la Deidad Creadora del Universo.

a) El Misterio de los Sonidos - El Verbo Original

Con respecto al Sonido Original, cuya sutilísima modulación sólo puede ser percibida por los experimentados oídos de los Adeptos, no podemos naturalmente ser muy explícitos ya que nuestros débiles oídos sólo pueden percibir los llamados "sonidos menores". Únicamente podemos intentar captar algunos de sus más inmediatos significados aplicando el principio hermético de la analogía y tratar de comprender ante todo que, siendo este sonido el más elevado en la escala de sonidos del Universo, constituye, por así decirlo, la expresión más acabada con respecto a aquella esencia indescriptible que llamamos Vida de Dios y solamente en determinadas etapas, dentro de la vida mística del Iniciado, puede oírse esta serenísima Voz de Dios señalando las últimas etapas del Camino y confiando el gran Secreto de la Redención final de la Vida en el Universo. Sólo una gran pureza de vida, el enaltecimiento incesante del propósito espiritual, el profundo desapego y las cualidades infinitas de servicio y sacrificio, pueden deparar esta sutilidad silenciosa de los oídos que permite escuchar la Voz del Padre Creador y sentirse embargado por el indescriptible poder que jalona el Sendero de Santidad o de Liberación. De ahí que para oír esta Voz, aún en sus fases más inmediatas y accesibles al Alma humana, habrá de tenerse en cuenta y ponerse incesantemente en práctica aquella conocida frase, una verdadera sentencia esotérica de "Luz en el Sendero": "Antes de que el oído pueda escuchar (la Voz de la Divinidad) ha de haber perdido su sensibilidad", es decir, su sensibilidad a las cosas materiales. Los sonidos realmente espirituales sólo pueden ser oídos cuando el ser humano ha aprendido a controlar o subordinar todos los sonidos o, mejor dicho, "ruidos", que se elevan de los mundos inferiores, es decir, de los bajos niveles del mundo físico, del mundo astral y del mundo mental. Podemos decir que únicamente a medida que los sonidos inferiores hayan sido reducidos en número, en volumen y en actividad, será posible escuchar los sonidos superiores de la naturaleza espiritual, capacitándose así progresivamente para poder oír "la música silenciosa de los devas", la Voz del Alma o de la Conciencia, la Voz del Ángel Solar y la Voz del Maestro con el Cual nos vincula un glorioso pasado kármico, hasta poder oír el Verbo de Redención del Cristo y, más adelante, "cuando los tiempos sean llegados", la modulación mágica, Causa de la Vida planetaria, que emite el Gran Señor Sanat Kumara.

b) El OM Sagrado - El Verbo de Redención

Nuestra consideración esotérica del OM deberá seguir indefectiblemente idéntico trazado analógico y recordar, ante todo, lo que implica este "Sonido de Resurrección", teniendo en cuenta que el OM es la Voz del Verbo de Revelación del Cristo Cósmico o Súper Alma Universal, y que Su cualidad vibratoria es de Amor-Sabiduría, conciencia y Sensibilidad. Sabemos también que la expresión inefable de aquella infinita cualidad es Redención y que ésta sólo puede realizarse mediante una aportación de Amor, Servicio y Sacrificio, virtudes esenciales del aspecto Hijo dentro de la evolución del Universo, y llegar así a la conclusión, de que la misión específica del OM, como Sonido de Redención o de Resurrección, es "redimir o liberar" el alma encerrada en cualquier cuerpo, forma o vehículo o estuche constituido de substancia material y, en un más acabado proceso, "redimir, salvar o liberar" dicha sustancia y convertir cada uno de sus distintos elementos en energía espiritual.

Esta idea puede aparecer como confusa o nebulosa. Nos permitimos recordarles, sin embargo, algo escrito en el "Libro de los Iniciados" que puede aleccionarnos en tal sentido: "...La materia constituyente de nuestro Universo procede de un Universo anterior y la substancia que lo compone está todavía teñida del karma que operó sobre aquel Universo y que todavía no ha sido extinguido". Podemos decir que el Universo, anterior, al que hacemos referencia, fue el campo de experimentación de nuestro Logos Solar cuando estaba integrando el aspecto de Su Inteligencia Creadora, es decir, el que humanamente corresponde a nuestra personalidad inferior. Se puede comprender, así, que la actividad máxima de nuestro Logos en este Universo actual en donde está tratando de desarrollar la cualidad esencial del Amor de su Naturaleza Divina, es el proceso de Redención de aquella substancia material "teñida de karma" todavía, que heredó de Su Universo anterior y preparar al propio tiempo el Campo, el Escenario del Nuevo Universo o Cuerpo de Manifestación que utilizará en un lejanísimo futuro y en el que desarrollará hasta un máximo de perfección, Sus más elevadas Cualidades de Resolución Cósmicas, integrando el aspecto Voluntad o Vida, tal como puede percibir en Sus indescriptibles concepciones cuando orienta la Cualidad Infinita de Su Amor y las portentosas expresiones de Su inconcebible Inteligencia, hacia los grandes Arquetipos Cósmicos que vibran en el Seno de lo Absoluto...

Así, el proceso de Redención del cual la figura mística del Cristo es el más elevado exponente en nuestro planeta, tiene que ver con la liberación de todas aquellas innumerables "vidas menores" introducidas en la substancia material dándole forma y capacidad objetiva. Un aceleramiento de este proceso en relación con la Naturaleza planetaria tuvo lugar en el año 1945 con el descubrimiento de la fisión nuclear y su consecuencia, la "liberación de la energía atómica", mediante la cual, y sin que los hombres de ciencia se diesen cuenta de ello, se iniciaba realmente en el planeta la Era de la Redención de la sustancia material por medio de la liberación de la energía contenida en el corazón del átomo. Prescindiendo del horroroso empleo inicial de la bomba atómica, debido a la imperfección e inmadurez espiritual de los seres humanos, el proceso que entonces se puso en marcha implicaba esotéricamente "una Iniciación del Logos Planetario" y el principio de una nueva era de redención de la substancia material, con el objetivo final de liberar a ésta del estigma del sello del karma, proveniente del Universo anterior.

Vemos, por otra parte, que el proceso de redención desde el ángulo de vista del Iniciado, empeñado en la tarea de liberar o redimir definitivamente la substancia componente de sus cuerpos inferiores, es un acto permanente de servicio y de sacrificio, de cooperación con los Planes del Señor Solar. Al llegar a este punto creemos útil entresacar para Uds. algunas líneas realmente aleccionadoras pertenecientes a "El Libro de los Iniciados". Dicen así: "...El Servicio es una cualidad del Alma superior, un instinto natural de su naturaleza divina". Esta cualidad o instinto natural del Alma matiza la vida del Iniciado con el distintivo magnético del Amor que en el Sonido mantrámico OM halla su más adecuado instrumento de expresión. De ahí que cuando el Iniciado pronuncia este inconfundible Mántram se realiza un gran Misterio en lo profundo de la substancia material que compone sus vehículos de manifestación en los tres mundos, un misterio de liberación análogo al provocado científicamente por la explosión nuclear. Dicha substancia se convierte en "radioactiva" o incandescente y los gases provocados en su interior rompen finalmente, al llegar a un ulterior estado de compresión, las paredes condicionadoras de los átomos físicos, emocionales y mentales componentes de las unidades celulares en dichos planos, liberando así a la energía divina contenida en su interior y escapando ésta a la búsqueda de substancia más sutil y más afín con su naturaleza radiactiva. Este proceso de liberación atómica realizado en los cuerpos del Iniciado y en una más débil medida en los de los discípulos y aspirantes espirituales, forma parte del proceso iniciático de la propia Divinidad, y todos los seres humanos de elevada integración, profunda comprensión y sentido de sacrificio contribuyen consciente o inconscientemente al proceso de redención o de liberación de "la substancia material que constituye el Universo", es decir, el Cuerpo Físico de la Divinidad y realizan en cooperación con este indescriptible Logos la tarea de "redimir" dicha substancia del estigma kármico proyectado sobre el mismo desde remotos y larguísimos "eones,' de experiencia universal. Desde el ángulo esotérico existe, por lo tanto, una compenetración perfecta, una perfecta sintonía (clave del OM) y una indescriptible solidaridad y colaboración entre el Alma del Iniciado y la Súper Alma Universal o Cristo Cósmico. Esta compenetración infinita y esta mística solidaridad constituyen la esencia del movimiento creador y cada uno de nosotros, desde su humilde puesto de observación, integración y experiencia, puede realizar a escala menor, aunque también singularmente efectiva, esta obra de "salvar o redimir", a través de la meditación, del servicio y del sacrificio, la incalculable cantidad de "vidas menores" que en mutua, íntima y solidaria existencia constituyen la substancia material componente de los cuerpos físico, emocional y mental a través de los cuales realizamos nuestra evolución planetaria.

El OM, tal como dijimos anteriormente, es el Sonido de Resurrección o de Liberación de la Vida Universal por medio de las actividades magnéticas del Amor, esencia de la Súper Alma Universal "descendida" o "encarnada" la substancia material de distintos tipos vibratorios. Este proceso de encarnación forma parte inseparable de la vida del Alma de todas las cosas, desde lo más denso a lo más sublime y el Alma del ser humano, idéntica en todo al Alma Universal, acepta también su destino de amor, de servicio y de sacrificio al reencarnar cíclicamente y tomar voluntariamente un cuerpo de substancia material para operar sobre el mismo aquel tipo de magia cósmica que produce liberación. La decisión del Alma humana de "tomar un cuerpo (el triple cuerpo de la personalidad) para fines redentivos", caracteriza aquel glorioso destino solar que ha de producir la perfección del hombre, entendiendo por perfección la conversión de cada uno de los elementos que intervienen en la composición orgánica de sus distintos cuerpos en materia radiante, o radioactiva... El OM introducido en el AUM, es decir, el Verbo de Revelación introducido en el triple Cáliz es el símbolo perfecto de la Redención Universal y humana. Esta verdad implica razonablemente, desde el ángulo esotérico, una serie de tensiones, crisis y dificultades en la vida del sincero aspirante espiritual o discípulo que decididamente ha emprendido en sí mismo la tarea magna de redimir su contenido substancial o material. Aquellas tremendas dificultades son de orden natural si tenemos en cuenta el terrible conflicto de adaptación del OM, conteniendo la energías solares de liberación al incidir sobre el AUM, el sonido vibratorio de los cuerpos inferiores, los cuales responden todavía a las impresiones y condicionamientos lunares que impregnan con el estigma del karma la sustancia que los compone. Más adelante, cuando el proceso de adaptación y sublimación ha dejado penetrar en los vehículos "lunares" una cierta cantidad de energía solar de "resurrección", se podrá percibir encima de la cabeza del discípulo, una aureola de luz en el interior de la cual empieza a perfilarse la Estrella de Cinco Puntas, característica de aquellos que realizan con éxito el trabajo de redención de la substancia por medio de la introducción del doble OM dentro del triple AUM, es decir, empleando las conocidas palabras místicas, la introducción del Verbo dentro del Cáliz. Más concretamente todavía, la fusión del OM con la substancia material redimida de los tres cuerpos, físico, astral y mental que produce integración y finalmente liberación, la Meta que persigue incesantemente el ser humano.

Antiguamente, la fórmula mantrámica OM era un secreto iniciático. Hace escasamente un siglo que empezó a ser enseñada en algunas escuelas esotéricas vinculadas con alguna definida actividad de la Jerarquía Espiritual del planeta por medio del Maestro Morya. Hoy día este sonido está al alcance de toda persona rectamente orientada y de buena voluntad, constituyendo una verdadera protección espiritual en la vida del aspirante y del discípulo que se debaten dentro de la gran corriente de energía kármica de sus vidas personales.

El OM es también "un Sonido de Reconstrucción" y cuando ha penetrado profundamente en la vida mística de cualquier discípulo, primero por los oídos y después por el poder de la palabra y del entendimiento superior, podemos decir, sin lugar a dudas, que en la vida del mismo se manifiesta y actúa el don de la profecía y del poder del Verbo revelado, aquel que en el más esotérico y místico de los sentidos "convence sin atar y atrae aún sin convencer", realizándose entonces el llamado proceso de Reconstrucción o de reestructuración espiritual en cada uno de los niveles de actividad física y psicológica dentro de los cuales el Alma del discípulo se remonta gloriosamente por la infinita escala de sonidos de la Naturaleza hasta establecer contacto, por medio del Ángel Solar, con el Mántram sagrado OM tal como lo pronuncia esta Alma reflejándola del Cristo Cósmico. El OM, como Sonido de Reconstrucción, indica siempre actividad renovadora de la conciencia y, de acuerdo con tal significado, nos será fácil comprender las palabras de Pablo de Tarso cuando se refería al "Templo del Espíritu Santo" o "Cuerpo de Luz", no creado por las manos sino por el poder del Sonido, por el sagrado Mántram OM, cuya pronunciación correcta "hace nuevas todas las cosas", es decir, que las reorienta, renueva y reconstruye, teniendo idéntico significado el mito del Ave Fénix que resurge constantemente de sus propias cenizas, reflejando sutilmente en su inefable alegoría el estado de conciencia del Iniciado, quien asciende a las sublimes Alturas espirituales apoyándose sobre los despojos de sus muchos "yoes" muertos durante el interminable proceso de Redención.


c) El AUM - El Verbo de la Manifestación Universal

Con respecto al triple sonido AUM y tratando de ser lo más concretos posible, podríamos decir que su poder vibratorio produce el Universo manifestado. Su actividad produce el Cáliz de todas las cosas, o sea, sus formas específicas, los instrumentos de manifestación de todos los estados de conciencia, incluido el sagrado Cáliz del Universo que ha de contener la Gloria Infinita de Dios. En la culminación incesante de esta Magna Obra Universal se producen todos los verdaderos Misterios Iniciáticos, los cuales son recogidos simbólicamente en la búsqueda del Santo Grial y del Vellocino de Oro y se hallan presentes también en todos y cada uno de los verdaderos sacramentos esotéricos, de la Orden Rosacruz, de la Iglesia Cristiana, de la Orden de los Templarios, de los Sacerdotes Druidas, de los sagrados ritos de la Masonería, etc.…

Cada una de las tres Notas o Tonos que constituyen el AUM tiene un significado especial y forma parte dentro de su riqueza expresiva, de una particular misión en la tarea conjunta de crear el Universo. Vemos así que la nota A es el sonido mágico que produce la actividad de Condensación de la substancia. Como sabemos, el espacio está lleno de aquella substancia eterna "sin principio" que el esoterista denomina Éter. La primera gran emanación del sonido AUM por medio de la nota A, atrae esta substancia alrededor de un centro de radiación magnética o de absorción y, a medida que la nota resuena quebrando, tal como esotéricamente se dice, la resistencia de los éteres se van construyendo los elementos químicos, átomos y moléculas hasta constituir una inmensa masa sólida, compacta y densa.

La nota U puede ser considerada como el sonido específico que determina el proceso de Formación. Como su nombre indica, su particular misión es dar forma a aquella compacta masa sólida aglutinada alrededor del atractivo centro magnético creado por la nota A. Y tal proceso de formación se inicia en las fronteras de espacio y tiempo, allí en donde A y U se identifican e interpenetran hasta constituir un sólo tono vibratorio que determina una separación de los átomos y moléculas dentro de la gran masa de Condensación a la que sigue aquella actividad misteriosa e incomprensible de acoplar y reunir los átomos y moléculas por grados de afinidad química, construyendo así pequeñas estructuras que perfectamente acopladas entre sí constituirán los materiales definidos para construir el gran Cuerpo universal.

La nota M, tercera y última que pronuncia el Aliento vital y constructor del Espíritu Santo, constituye el sonido definido como de Concreción. Las pequeñas estructuras resultantes de la actividad conjunta del doble sonido AU se traducen en formas concretas y definidas constituyendo cuerpos y organismos que pueden albergar debidamente a toda clase de almas, vidas o conciencias emanadas del Corazón del Sol, Morada mística del Cristo Cósmico, o Alma Solar. Podemos decir que consumada esta fase ha sido cumplimentada la tarea universal encomendada a la Actividad Creadora del Espíritu Santo a través del triple sonido AUM. Cuanto se realice a partir de aquí y como continuación de un trabajo que ha durado millones de años, será sólo una tarea mágica de constante renovación y estructuración desde dentro, desde el centro mismo de la forma, llevada a cabo por el alma, o conciencia, que se agita en su interior.

El proceso místico del AUM será mejor comprendido si lo relacionamos con el fenómeno físico del nacimiento humano, Misterio espiritual del cual ya nos hemos ocupado en otra parte de este libro. El nacimiento de cualquier ser humano en el plano físico obedece a idénticas leyes que concurren en el nacimiento de un Universo semejante a éste en "donde vivimos, nos movemos y tenemos el ser", revelándose a través del mismo en forma clara y completa el poder creativo del AUM. Veamos la analogía:

Al finalizar un período de nueve meses, que es un ciclo de tiempo regido por el poder vibratorio del AUM, el alma humana puede reencarnar en el cuerpo así preparado. El nacimiento, este Misterio, prepara para ella un campo positivo de experiencia que es, al propio tiempo, de revelación de cualidades causales. Y, en cada uno de los estadios de tres meses que preceden al nacimiento, vemos una explicación científica del proceso de revelación y de redención que llega a su culminación cuando se comprende profundamente el significado de aquellas dos frases esotéricas "el Nueve es el número del Hombre" y "el Nueve es el número de la Iniciación", sometiendo a nuestra atención el máximo misterio de la vida humana en su incesante búsqueda del Reino de los Cielos. La analogía es perfecta en este caso si tenemos en cuenta que dentro de un proceso normal y natural, es al cabo de nueve meses que se realiza el drama del nacimiento Físico y que es a través de un ciclo de nueve edades de tiempo regidos por el Mántram AUM, preparando "los caminos del Señor", que se van manifestando cíclicamente las tres triplicidades: monádica, causal y personal, y puede nacer así a la vida espiritual el alma del Iniciado. Veamos todavía más claramente esta analogía de acuerdo con la conocida nomenclatura teosófica:


Si relacionamos estas analogías con la actividad de cada uno de los Reinos de la Naturaleza, tendremos:

Extendiendo todavía más estas ideas de acuerdo con las Leyes del sonido, actuantes en el eterno drama de la evolución, podemos ver que cada uno de los Reinos de la Naturaleza cumple una triple misión; seguir un proceso, revelar un secreto, y alcanzar un objetivo. Veamos:
 

A todas estas conclusiones podrían ser añadidas todavía nuevas analogías pero creemos que con lo dicho hasta aquí habrá suficiente información para que tengamos una idea más clara de las implicaciones Sonido-Vida y del infinito campo de relaciones o vibraciones que se extiende entre el Espíritu Creador y la Substancia material durante el proceso de estructuración del Universo y, en una más reducida esfera, del cuerpo humano.

d) El Sonido del Nombre como base de la Forma

Vamos a reorientar nuestro estudio en otra dirección y analizar aquella verdad esotérica sintetizada en la frase: "El Nombre es la base de la Forma". Podría traducirse así: "...La pronunciación de un sonido afectando los éteres crea una forma geométrica revestida de un definido color..." Según se nos dice en los altos estudios esotéricos, el Espíritu Humano o Mónada espiritual, en virtud de su tipo de Rayo (que oculta el secreto de su procedencia cósmica) y de ciertas relaciones kármicas incomprensibles para nosotros, responde de una manera muy particular y específica al Sonido Original de la Divinidad, o sea, al Nombre oculto de la Misma. Esta forma específica de responder constituye un secreto o alto Misterio que se aclarará en la Quinta Iniciación, cuando el Señor del Mundo le confíe al Adepto el Nombre oculto de Su Mónada Espiritual, el Sonido particular mediante el cual le será posible responder de inmediato a la alta vibración de su Espíritu y, a través del mismo establecer directo contacto con el Logos Planetario del Esquema terrestre, de la misma manera que Este, utilizando la Ley del sonido Original del Espíritu, puede establecer contacto con el Logos Solar y Este, también, con la indescriptible Vida del Logos Cósmico... El secreto que le es revelado al Adepto o Maestro de compasión y Sabiduría, es de síntesis perfecta de valores absolutos y por medio del mismo puede ponerse en relación consciente con el sonido particular o Nombre oculto que emite aquel Logos Planetario dentro de su propia línea de Rayo allá en los confines del Sistema Solar así como con todas las Mónadas espirituales en el Plano Anupadaka o Monádico del Universo.

Un proceso similar se realiza en el Alma superior de los seres humanos. Podemos decir, empleando la analogía, que toda Alma o Ángel Solar en el plano causal responde de manera muy particular y específica al gran Sonido Universal OM y que su forma característica del responder al mismo origina un Sonido especial que se convierte precisamente en el Nombre oculto de dicha Entidad Solar en aquel plano. Esto quiere significar que el alma humana en evolución o en proceso de encarnación que sea capaz de captar dicho nombre o sonido (Una cadencia específica del OM), podrá invocar a su propio Ángel Solar y recibir el testimonio de Su Vida y de Su Presencia, así como participar del íntimo secreto de Transfiguración que es esencia de Su Vida. Cada Ángel Solar, en los maravillosos confines del plano causal, responde a un sonido, a un Verbo o a un Nombre constituyendo su revelación el fruto maduro que recoge el Iniciado que ascendió simbólicamente al Monte Tabor y tal como ocurrió a Cristo con respecto al Sus discípulos dormidos al pie de la montaña, puede contemplar él también a sus "tres cuerpos dormidos", es decir, dominados y controlados, siéndole revelado entonces el secreto de la Transfiguración o de comunicación directa del Nombre oculto de su Ángel Solar que permite el control perfecto del OM sobre el AUM. Tal secreto entraña también el conocimiento del Nombre o Sonido mediante el cual pueden ser invocadas e identificadas todas las Almas liberadas o todos los Ángeles Solares, en el plano causal.

Al llegar a las áreas de actividades múltiples de la personalidad humana, allí donde actúa precisamente el triple sonido AUM, se produce una alteración en la similitud del proceso seguido hasta aquí. Esta alteración o modificación es debida a que nuestra personalidad psicológica, compuesta de una mente concreta, de un vehículo emocional y de un cuerpo físico, está sumergida y anclada dentro de la substancia materia, "fuente de toda ilusión, espejismo y maya" y le es imposible Oír el Sonido que realmente le afecta y ocultamente le caracteriza como resultado de su grado de integración y, lógicamente, no sabe ni puede pronunciar su Nombre Oculto... Difícilmente puede reconocer el ser humano "Su Voz" de entre la incalculable multitud de "voces" que se elevan de los tres mundos. Sólo la integración de su triple vehículo, de acuerdo con el principio causal de identificación, permite el reconocimiento intimo de Su Voz o Su Nombre, dentro del infinito clamor que se eleva del Cuarto Reino de la Naturaleza, el humano.. Tal proceso de identificación constituye el trabajo de los sinceros aspirantes y discípulos en probación en la Era actual y se trata de una tarea realmente difícil de realizar debido al incesante ruido provocado por la poderosa maquinaria de la gran evolución técnica. A pesar de esta dificultad podríamos asegurar que jamás en la historia de la vida humana hubo tantos aspirantes y tantos discípulos espirituales como en la época presente.

Continuando con esta idea podríamos decir que "el derecho a ser llamado por nuestro propio Nombre", el de la Personalidad, una expresión natural del triple AUM, es concedido en la Segunda Iniciación y muchos discípulos espirituales en el momento actual saben exactamente cuál es su verdadero Nombre o Sonido oculto en la vida personal, mediante el cual pueden producir a voluntad la integración total de sus vehículos en un momento dado y en la revelación y pronunciación de este Nombre se halla oculto el verdadero secreto de la Magia. Podemos asegurarles a Uds. que cuando existan muchos hombres y mujeres en el mundo capaces de pronunciar el Nombre de su Personalidad, el planeta entero sufrirá una tremenda modificación por efecto de la misteriosa vinculación de los tres vehículos inferiores de la personalidad, la mente, el vehículo emocional y el cuerpo físico, con los tres primeros Reinos de la Naturaleza, el animal, el vegetal y el mineral.

e) El Secreto de la Magia

Hemos hablado de Magia... pero, ¿qué es exactamente Magia? Simplemente el poder del hombre, llegado a un cierto punto de su evolución, sobre los elementos de la Naturaleza, sobre los tres cuerpos y sobre los tres Reinos. El poder de dominio o de control que se adquiere cuando se conoce el Nombre de la personalidad, se extiende a una considerable legión de ciertos devas etéricos que operan sobre la sustancia material y producen no sólo los vehículos periódicos de los seres humanos sino todas las formas posibles, objetivas y sutiles, de la naturaleza. El tema de Sonido y el estudio del Mántram Yoga son, por lo tanto, mucho más elevados y trascendentes y al propio tiempo mucho más concretos de lo que habíamos imaginado. Basta considerar un sólo hecho: el conocimiento del Nombre o Sonido Oculto de un deva nos confiere el poder de invocarle y la pronunciación correcta del mismo determina "su materialización física". Un hecho kármico, de la naturaleza que sea, puede ser también alterado y en algunos casos disueltos, conociendo los elementos kármicos o dévícos que concurren en su expresión y desarrollo. De ahí se derivan las sacramentales palabras que sólo puede pronunciar el perfecto Iniciado: "Me siento libre del Karma". Esta libertad no sólo entraña la sensación de poder sino también el sentido de augusta responsabilidad, un principio oculto este último que no puede aplicar el "mago negro", el cual, conociendo única mente los Nombres íntimos de los devas inferiores y de las fuerzas elementarias que viven en la substancia de las sombras o de la más densa materialidad, produce un género de magia que frena y obstaculiza el curso sereno de la evolución.

En relación con el poder del Nombre sobre las cosas y sobre las formas, habrá que insistirse constantemente en el trabajo de integración de los vehículos de la personalidad y en no pretender "poderes psíquicos" que luego no podrían ser debidamente controlados. Esto es lo que ocurre con todos aquellos que, en los albores de la vida espiritual y sin haber crecido suficientemente, buscan las primicias de un Fuego o de un poder que les avasallará una vez que hayan inconscientemente pronunciado alguna Voz, Nombre o sonido de invocación de los devas inferiores del aire, del fuego, del agua o de la tierra...

Reorientando la vida en términos de rectitud, sinceridad y firmeza, es seguro el camino espiritual y todo cuanto suceda en el devenir de la vida interna estará marcado por el certero juicio de la Ley y por la intercesión misericordiosa de los Ángeles Solares. Son precisamente Estos los que deben comunicarle al discípulo el Nombre que le corresponde en la existencia personal, cuando el momento sea llegado. No hay escuela esotérica digna de este nombre que al llegar el aspirante a cierto punto definido de integración espiritual, no le comunique cierta clave de Sonido que le oriente sobre el verdadero Nombre de su personalidad. Frecuentemente se le cambia al aspirante el "nombre de pila" por otro que, a juicio del responsable del grupo espiritual, responde a su grado de integración personal y dedicación espiritual.

Podríamos extender todavía mucho más este tema, pero creernos haber dicho lo suficiente acerca de las Leyes del Sonido afectando los éteres del mundo monádico, causal y personal. Podríamos resumir todo lo dicho en este breve enunciado: "Todo el secreto de la Magia estriba en el conocimiento de la Ley de Vibración y en el Poder del Sonido sobre los éteres planetarios". Y este poder se extiende desde el del Mago Blanco que "materializa" a un deva o a un grupo de devas, tras el intento deliberado de crear un hecho o circunstancia de tipo determinado en la vida individual o social, al del propio Logos Solar que tras la pronunciación correcta de ciertas claves de sonido invoca a los Ángeles cósmicos y materializa" el Universo. En todo hay que precisar siempre la directa analogía.

f) Los Tres Grandes Estadios del Silencio

Como saludable advertencia a todos aquellos que estudian las leyes de la magia y como un fraternal consejo para todos, invitamos a una serena meditación sobre aquellas palabras de "Luz en el Sendero": "...Antes de que el alma pueda hablar en presencia del Maestro debe haber perdido toda capacidad de herir", refiriéndose esta sentencia a un correcto empleo de los sonidos de la palabra, del deseo y del pensamiento. En esta breve frase, el Maestro Hilarión nos introduce en la verdadera actividad iniciática contenida en la sincera y constante práctica de la Regla de Oro del Silencio. Dentro de aquella inmensa soledad del Silencio que nace del perfecto estímulo y rectitud de la acción correcta, se aprende a oír y a pronunciar las tres grandes Notas o Sonidos del Universo, bajo formas accesibles a la naturaleza humana y a las virtudes esenciales que se destilan de su vida espiritual. Tales notas son: El Sonido de la Prudencia, quinta esencia en la vida personal del Mántram AUM, el de La Paciencia, que caracteriza el Sonido OM o Voz del Alma Solar en su propio plano de manifestación y el de La Oportunidad, que sintetiza la obra de sabiduría del Espíritu.

Por el Sonido de la Prudencia, estadio inicial del silencio, nacido de la perfecta discriminación de valores, el aspirante espiritual empieza a escuchar y a reproducir la Voz de la Personalidad Integrada, sintetizada en su verdadero Nombre o Sonido personal. Es el canto sagrado, o Mántram AUM del Conocimiento perfecto.

Por el Sonido de la Paciencia, segundo estadio del silencio y símbolo de devoción y sacrificio, se le revela al discípulo el Campo de Servicio. Empieza a escuchar y a reproducir entonces la Voz, Nombre o Sonido del Ángel Solar de su vida espiritual y a comprender el Misterio latente en el OM y en la Vida de la Entidad Solar con la que viene enlazado desde el principio de las edades. Es el Sendero de la Comprensión perfecta.

Por el Sonido de la Oportunidad, tercer y último estadio del silencio, empieza a escuchar y a reproducir el Iniciado el Nombre o sonido de su Espíritu o Mónada espiritual y a comprender en una elevada medida su relación magnética y vinculación kármica con el Logos Planetario con el cual viene enlazado desde remotas edades en virtud de cierto Sonido o Vibración, dentro del Gran Sonido Original proveniente del Logos Solar. Es el Sendero de Santidad o de la Sabiduría perfecta.

Para terminar este estudio sobre las Leyes del Sonido habremos de decir que hay una estrecha e inseparable analogía entre la Ley del Sonido o Principio de Vibración y el Misterio Iniciático. Ciertamente, la Iniciación, técnicamente descrita, es la capacidad del alma humana de ascender concientemente a las gloriosas Alturas espirituales por la infinita escala de sonidos de la naturaleza, ya que en su acabada y purísima esencia el ser humano, perfecta imagen de Dios, es la propia Ley de Vibración expresándose progresivamente en el tiempo, a través del AUM, del OM y del Sonido Original. En el fondo místico del corazón se hallan perfectamente integrados todos estos valores, de ahí que la búsqueda del Grial, de la Copa de Oro de la Conciencia y del Misterio de los Misterios, se realiza siempre dentro del Corazón en una síntesis perfecta de Palabras y de Sonidos, de Vidas y de Formas y de eternas búsquedas y realizaciones.


 

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